¡Genial que te hayas animado a meditar! Abajo encuentras algunos consejos prácticos para prepararte para meditar.

Busca una técnica de meditación que te guste

Hay varias maneras de meditar y muchos libros escritos sobre el tema. Busca un tipo de meditación que funcione para ti. Hay muchas técnicas y sería una pena rechazar la meditación en su totalidad tras haberte cruzado con una técnica que no te guste.

Práctica regularmente

Para tener mejores resultados, es necesario meditar de forma regular. Aconsejo crear una rutina. Meditar a la misma hora y tener un lugar fijo donde meditar, ayudan a que tu mente se acostumbre a la práctica muy rápido y facilita la concentración. Es mejor meditar cada día 10 minutos que media hora de vez en cuando.

No te rindas

Habrá muchos momentos en que quieres tirar la toalla. Aburrimiento, nervios e incluso ataques de pánico son sólo unos de los muchos sentimientos con que te puedes encontrar durante la meditación. Habrá también muchas sesiones que parecen inútiles, en que no te puedes concentrar para nada y “estas perdiendo el tiempo”. No obstante, es tiempo muy bien invertido.

Perseverando en las sesiones difíciles te ayuda a entrenar el músculo meditativo. Es un entrenamiento del cuerpo y la mente para volver a dentro una y otra vez.

Y ahora...¡a meditar!

Abajo encuentras una meditación para el embarazo. También ofrezco unas series de meditaciones para el embarazo, parto y posparto.

Es aconsejable repetir la misma meditación durante por lo menos unas 5 sesiones para que pueda tener efecto.

Las meditaciones parten de una postura sentada. Se puede meditar tumbado, pero es más fácil distraerse o incluso quedarse dormida.

Puedes ponerte en el suelo o en una silla. Recomiendo leer las instrucciones para las posiciones en el suelo y en silla para conseguir una postura favorable para la meditación y sana para tu cuerpo.

Posición sentada en el suelo

Coloca dos o tres de mantas dobladas en el suelo (pegadas a la pared). Siéntate encima de las mantas con las nalgas pegadas a la pared. Cruza las piernas y coloca algo de altura (mantas, cojines) debajo de las rodillas o muslos para que las rodillas no queden colgando. Así proteges tus caderas. Si te resulta muy incómodo cruzar las piernas o si tienes molestias del pubis, coloca las piernas semi-dobladas hacia delante, con mantas o cojines debajo de los muslos. Si todavía estás incómoda, no dudes en sentarte en una silla. Es importante escuchar al cuerpo.

Posición sentada en silla

Ponte en la parte delante de la silla. Es mejor usar una silla con un asiento plano. Si tienes una silla con un asiento que incline hacia atrás, coloca un cojín o manta debajo de los isquiones para que la pelvis bascula un poco hacia delante. Coloca los pies paralelos, ambas plantas apoyadas en el suelo. Las piernas forman un ángulo un 90 grados. De esta manera los pies y piernas ayudan a proteger la zona lumbar. Si te cuesta mantener la columna alargada, coloca cojines en la zona lumbar.

¿Quieres probar una meditación guiada? Echa un ojo a las meditaciones guiadas que te he preparado.

Si te surgen preguntas, no dudes en contactarme.

 




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AuthorJudith Janssen
Categoriesmeditación