Hace no mucho se pensaba que la embarazada únicamente se encargaba de alimentar al feto y que los genes controlaban su desarrollo durante los 9 meses del embarazo.

Sin embargo, hoy en día sabemos que hay más factores que la alimentación y el ADN. Hay otros aspectos que son también muy importantes para la madre y el bebé.

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En este artículo quiero centrarme en algunos de los aspectos físicos, y en otro artículo escribiré sobre aspectos emocionales.

Movimiento

Mi principal consejo para mantener un bienestar físico es: “muévete mucho y descansa tumbada”. El cuerpo humano está hecho para moverse, no para sentarse. El cuerpo embarazado está en continuo cambio y necesita el movimiento para adaptarse a esos cambios, así que levántate mucho, anda en vez de ir en coche, baila, y para descansar túmbate en el suelo o la cama….lo que te haga sentir feliz.

Si pasas 7 horas al día sentada, no puedes compensar la inmovilidad acumulada con 1 hora de ejercicio por la tarde, ni con 2. Es realmente importante integrar el movimiento en todas las actividades diarias.

Ejercicio

Si quieres además hacer algo de ejercicio, aquí tienes algunas recomendaciones:

Cuida tus límites para no llegar a un estado de agotamiento. Una buena indicación es comprobar que puedes respirar de manera tranquila. Durante el embarazo, el cuerpo tiene que trabajar más, el corazón y los pulmones tienen que aumentar su capacidad para poder llevar toda la sangre extra al bebé. Es muy importante oxigenarte, y por tanto no llegar a un estado donde te cueste respirar. La clave es escuchar el cuerpo: si algo siente bien, pues sigue haciéndolo, si no, para. En realidad es muy fácil.

No comprimir el vientre: tanto tu bebé como tus órganos necesitan todo el espacio posible durante el embarazo, por tanto es contraindicado hacer ejercicios que limitan ese espacio. Además, no se aconseja hacer abdominales durante el embarazo para prevenir rupturas musculares del vientre y diástasis abdominal después del parto.

No trabajar la flexibilidad. Una de las hormonas del embarazo, la relaxina, produce laxitud en los tejidos. Es un diseño de la naturaleza para facilitar la apertura y la movilidad de la pelvis durante el parto. Por esta razón, hay mayor flexibilidad durante el embarazo, pero también aumenta el riesgo de desestabilidad, sobre todo en la zona pélvica. Por tanto se recomienda no empujar los límites de tu movilidad de ninguna manera y evitar movimientos o ejercicios que pongan un exceso de presión sobre las articulaciones.

Cualquier tipo de ejercicio debería darte una sensación de bienestar, relajarte, hacerte sentir mejor después. Si no te da eso, plantéate bien por qué lo haces.

Descanso

El embarazo te obliga a descansar más. El cuerpo está haciendo un trabajo increíble de formar vida durante las 24 horas al día y el descanso es algo fundamental.

Sobre todo en el primer y tercer trimestre, las mujeres suelen tener más sueño y es importante escuchar al cuerpo cuando pida descanso.

Descansar no significa tumbarse delante de la tele, descansar es relajarse profundamente, tanto físicamente como mentalmente. Incluso si trabajas, puedes tomar 15 minutos para pasear, hacer una relajación o meditar.

Permítete esos momentos de descanso, que en unos meses no será tan fácil encontrar el momento ;)

Y, por supuesto, la alimentación

Proveer de alimento al feto sigue siendo una de las funciones principales de una embarazada y una alimentación sana y equilibrada es fundamental.

El tema de la alimentación es muy amplio y no voy a entrar en detalle sobre qué comer, únicamente ten en cuenta que es importante comer varias veces al día (se recomiendan cinco o seis) y beber suficiente agua.

Ya está disponible la segunda parte de este artículo sobre la química de las emociones durante el embarazo.




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AuthorJudith Janssen
Categoriesembarazo