Alrededor del cuarto mes, en la mayoría de las embarazadas, el embarazo empieza a ser más visible. El vientre comienza a estirarse a medida que el bebé crece, y los pechos están más llenos ya que las glándulas mamarias comienzan a prepararse para la lactancia.

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Los ligamentos redondos (que sujetan el útero) se estiran y las articulaciones de la pelvis se aflojan para permitir el volumen adicional del útero. Además, el aumento de peso en la parte delantera del torso crea tensión en la espalda ya que los músculos trabajan más para mantener el cuerpo equilibrado.

En un embarazo normal, la presión arterial baja por causa de las hormonas para facilitar el flujo de líquido a la placenta. Esta bajada de presión puede provocar mareos, dolores de cabeza e hinchazón leve en las manos y los pies. Y en combinación con el aumento de peso (entre 4 a 7 kilos durante este trimestre), puede causar varices y calambres en las piernas.

Un objetivo del yoga para embarazadas debería ser aliviar las molestias típicas de este trimestre. En mis clases, empiezo siempre con una ronda donde las mujeres comparten sus dudas y molestias (dolores de espalda y cuello, de ciática o molestias en las ingles son habituales). Sabiendo cuales son sus dolencias, puedo adaptar y enfocar la práctica de ese día.




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AuthorJudith Janssen
Categoriesembarazo